Es como cuándo te dicen: Es que me cuesta mucho. Y es cierto, se le nota a primera vista. Todos los días la misma cantaleta y nada. Más bien, deberíamos dejarla como está y preocuparnos por otras cosas. Era tu hermano, ¿verdad?; no lo reconocí. Pero si eso me dijo: Esta vez no voy a volver a hacerlo, pero es que me cuesta mucho todo esto. Es lo mismo que te decía de la amiga Roberta. Ella siempre fue de las mejores, ahora miralá: esta de aquí para allá como colibrí en un jardín. Ni creas que voy seguirle el juego. Ya estuvo bien algun tiempo pero hasta aquí es mucho. ¿No vez que nunca cambia? Es lo mismo siempre y siempre lo será así. Es un caso perdido. ¿Por qué esa cara? Esta bien. Pero no puedes negar que le entra por una y le sale por la otra. Bueno, bueno. ¿Ya es hora? A, por fin. Pense que ya era el momento. ¿Qué más puedo hacer? Seguir ahí: incando e incando. Es que no hay otra o, para parafrasearla un poco, es que le cuesta mucho. Sí, sí; ya sé que eso también viene de casa. Pero ahí todos son iguales: el hermano, la hermana, la mamá y el papá. No, el papá ya se fue. Ni idea, pero siempre es así. Reina de las noches, pobre mendiga que nunca sabrán que se parecen y puedan intercambiar roles. Ya me dio ganas. Si, yo también lo espero con ansias. Como te decía, le hable hasta tarde y no hizo nada. Más bien, hoy salió y no creo que vuelva temprano. ¿A donde más puede salir? Claro y con la enamorada del otro. Sí, han tenido algunos problemas. Sobretodo que él no es de esas cosas y peor aún si ella lo hace. Se sentirá desconsolado o que no es lo que se imaginaba. Siempre es así y así será. Espero que ya. Vallamos a ver.
viernes 3 de julio de 2009
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