miércoles 15 de octubre de 2008

Caminante..


Son las 11:28 de la noche. El ambiente es callado, casi mudo, solo alumbrado por una canción de James Blunt. Una canción, que a mi parecer, es triste. Todo el mundo duerme, solo mi sombra y yo quedamos aún despiertos. En unos momentos solo quedaré yo, cuando apague las luces y todo sea oscuridad, ni mas ni menos, solo eso. Y ¿qué mas da? sea lo que pase en estos momentos, sea lo que la vida pueda hacer en este preciso instante, no tiene mucha importancia; y, tampoco, creo que sucedan.


La noche es fría, y ese frio cala en mis huesos. Su mirada la recuerdo, y entra en mi alma. ¿hablar de amor? ¿para qué otra vez? Si uno no gana nada solo que recordar y entrar en un pozo profundo. Para que recordar lo pasado si no cambia la soledad del presente, ni el silencio ni su ausencia; solo hace que corra un suspiro de mis ojos y se convierta en gota que cae casi imperseptible, casi... como yo.


La vida se vuelve muy simple y complicada a la vez. Me siento a ver como vivo y como siento, y me parece todo tan confuso. Hago un segundo esfuerzo y todo esta claro. Y sigo sintiendo esta mezcla de melancolía, dolor y resignación. ..."watching your breathing for the last time".... escuchando la misma canción una y otra vez, como si en ella se encontrara la respuesta que tanto busco. Es que me he quedado solo, no de amor, solo de alma, solo de.. con necesidad de algo. De algo que me haga sentir útil de nuevo, y eso era tu mirada; mirada bella y penetrante, que ahora la recuerdo y me vuelvo a preguntar ¿para qué? y se silencia el sonido.


Ahora solo escucho un golpeteo insesante que coincide con cada letra que comienza a aparecer en este Miserere. Porque le pido misericordia a Dios, que me escuhe.. escúchame, te imploro desde el fondo de este mundo corrompido, te implora un alma insignificante en tu universo, te lo imploro, y otra lágrima cae y se convierte en silencio, en olvido, en llanto.


Y sueño con una lugar lejano, donde el sol se pose suavemente entre las montañas de una cordillera verde a lo lejos; una cordillera adornada por el revoleteo de aves que mi vista no distingue, pero mi alma regocija. Y sentado frente a este cuadro que tu pintaste, me encuentro yo, solitario, como debería ser, como quiero que sea; sin más que yo mismo y la naturaleza, nada más que mis propias necesidades, sin tí, sin más que un recuerdo vago de como fue mi vida antes, de como estaba sentado en la noche fria solo acompañado por mi sombra y en el silencio, se escuchaba un golpeteo incesante que se pronunciaba al mismo tiempo que aparecían las letras, y que provenían de cada gota que caía por mi rostro y se convertía en un río, del cuál solo se escuchaba cantar a las ondinas, cantos de dolor y sufrimiento, que nadie escucha y que a nadie importa. Y en este paisaje, que de la noche, y me guarde la luna con todas las estrellas; de las cuales, una brilla con más intensidad. Y la mirare, y pensaré si eres tu que me miras desde lejos, tu que aún no conosco, y que no creo conocer.


Y sigo sentado en el silencio, solo con mi sombra, y ahora también con mi soledad. Hace mucho que no la veía; la extrañaba en cierto modo. Me escucha como buena escudera, y me hace sentir querido, o más bien, me hace sentir humano. Solo ella sabe de mis llantos, de mi verdadera escencia, de mi cara sin máscaras que la vida misma me hizo crear. Ella misma me conoce desde antes de nacer, pues yo era un ángel, alado como muchos, vagabundo como pocos. Y era volante y al volar me sentía feliz; pues mi destino era la soledad. Ahora, en la tierra, sigo mi camino, pues ahora caminante soy, y caminante seré hasta recuperar mis alas; pero siempre me acompañará mi amiga soledad, mi única amiga, la única, porque tu no te apareces, y no te aparecerás, porque no importa que me conoscas, y si se diera, yo saldría corriendo, porque el miedo me invadiría y correría por rostro una lágrima, como las que corren ahora al compás del golpeteo que suena cada vez que aparece una letra más en este letardo pensamiento.


Y ¿para qué? ¿para qué seguir hablando de esto, si nadie lo leerá e igual me daría verguenza de que lo hagan? Por qué se que este sentimiento es pasajero, que mañana seré feliz al ver al sol salir del este, y disfrutare de los pájaros que cantan hasta el alba para esperar de nuevo la aurora. Y seré feliz, porque no estas acá, porque me gusta la soledad, porque me gusta caminar, porqué algún día, llegaré a mi destino y quizás estes ahí... sino, igual perecere en un sueño, ya cansado de andar o volar, ya cansado de la vida, de mi palpitar, de cada gota que se desliza por mi mejilla y que no hace más que incomodar. y descanzare para siempre, y mi nombre resonará entre las montañas, pero nadie escuchará; porque todos son sordos a estas cosas, a estos sentimientos, a estos pensamientos, y si los escuchan, aparentarán que no lo hicieron, pues tienen miedo, como ahora yo lo tengo. Y seré olvidado, nadie más se acordará de mi. Mis huellas desaparecerán de la arena por los vientos fuertes que traera el futuro; y mis palabras quedarán perdidas en el recuerdo. Mis actos, mis consejos, mis dolores, mis pesares, todos, será más que una leyenda de la cuál todos prefieren olvidar por triste y real.


Pero no todo es dolor, mañana amaneceré de nuevo en mi vida. No me gusta mi vida, pero por lo menos, los amaneceres son bonitos.

domingo 5 de octubre de 2008

¿Qué me ocultas?


Hace unos días, o semanas o casi un mes (no recuerdo muy bien) se comenzó una campaña llamada Adopta a un congresista . En sintesís, cada persona pedía que los congresistas dieran razón o explicaran en que habían utilizados sus gastos operativos, que es una suma de dinero (sietemil seiscientos soles) que tiene como objetivo ayudar a cumplir los trabajos del congresista. Es decir, porque creo que ya los confundí, es un monto aparte de su sueldo que sirven especificamente para que puedan cumplir sus deberes como congresistas del Perú. En cambio, el sueldo que reciben, puede usarse en cualquier cosa: comida, viajes, un regalo para su perro, yo que sé. En este contexto, los gastos operativos no responden a intereses personales (al fin di con una definición entendible) sino a asuntos de trabajo. Asi que, con este contexto, solamente se pedía que nos informen en que usaron sus gastos operativos, porque de seguro han sido muy honrados y no lo han empleado mal.



Puedo usar este sentido irónico, porque, nuestros queridos congresistas (no se ofendan, yo si los quiero) en vez de dar a conocer el uso de estos gastos, han echo una ley que elimine estos gastos operativos y, mas bien, aumenten el sueldo de cada uno (¡¿más?!). El problema, es que este dinero va a poder ser usado por el congresista, como se diría coloquialmente, como se le de la gana. Si antes este dinero era deber ser usado para mejorar la calidad de los hospitales, ahora puede servir para una estirada de cara de alguna congresista; si antes debía servir para crear proyectos que aumenten nuestra exportación y dejar de ser tan dependientes, ahora quizás sirva para un rico lechón en la mesa de uno de ellos.



Si algún congresista lee esto, seguro se molestará. Bueno, primero aclarar que hay grandes excepciones en nuestro congreso; y segundo, como ya les dije, los quiero. Pero, ¿cuál es el problema? O ¿acaso hay algo que no deberíamos ver? no lo creo, ¿verdad?



Asi que hagamos algo. En realidad, no soy estoy muy informado por todo este mundo de la política ni tengo la edad para recurrir a algunos derechos; pero, hay gente que lee este blog (espero) que si puede. No nos quedemos de manos cruzadas. Las injusticias no pueden quedar impunes. Simplemente, hagamosnos respetar.

miércoles 1 de octubre de 2008

Ayer eras tan....

Ayer te veía hermosa, libre y fragante. Sagaz mariposa, revoloteando como picaflor entre pistilos y estambres. Ayer eras la única, mi futuro, mi esperanza. Ayer eras más que el sol brillante, las estrellas y la luna menguante. Ayer me deciás "te quiero". Ayer eras tu sueño, tu despertar y tu recuerdo. Ayer eramos felices, alegres y vibrantes. Ayer eramos los dos uno solo, y anhelabamos que se encontraran nuestros labios. Ayer eramos ese ruiseñor que canta al amanecer alabanzas a la aurora, magia, deseo y placer. Ayer eras mía, anhelaba tu querer.

Hoy eres desprecio, odio y rencor. Hoy te quiero, pero no volveras. Hoy te alejas, lentamente, para que te pueda aún ver en el horizonte, sagaz, petulante. Te vas y dejas tu recuerdo clavado en mi dolor. Te vas y me dejas, llorando tus ojos, esos tan bellos; tu boca, tu pecho.
Vete, corre, alejate de mi hermoso dolor. ¿No vez que sufro, porque me hiciste llegar al paraíso, me enamoraste y ahora me dejas a la deriva? ¿No vez que encendiste la llama de mi corazón y dejas ahora las brasas prendidas? ¿No vez que ya no aguanto más? Vete, alejate, porque mañana ya no me verás.

Tu recuerdo sigue aquí...


Estoy sentado frente a este papel, tratando de escribir mis penas. Siento que voy perdiendo el corazón, la alegría y mi conciencia. Mis extremidades, livianas ya, solo le quedan fuerzas para seguir escribiendo. Siento mis párpados caídos, como tratando de dormir. Mi respiración, cada vez más lenta, no la siento. Solo el dolor me mantiene despierto. Solo ese bendito dolor...solo eso.


Ya trato de olvidarte, alejarte de mi mente. Ya no puedo más, recordando tu sonrisa desde lejos, mientras me miras. Sigo muriendo. Tu respiración , cuando dormías en mi pecho, aún la siento grabada en mi piel. Mis latidos son menos, y aún te quiero. Y es que nació un sueño, una esperanza, un anhelo. Nació en mi pecho ese deseo de tenerte a mi lado, besarte y hacerte mía. Siento como te acercas, y mi corazón vuelve a la vida, mi respiración la vuelvo a sentir; lloro de emoción al verte de nuevo sonriendo. Te acercas a mis labios; pero, de nuevo penumbra. Solo fue un sueño. A lo lejos, las estrellas palpitan en el cielo. Amigas del oriente, llevenme con ustedes, alejenme de su recuerdo. Llevenme, a su lado, quiero olvidarla y no verla más. Quiero perecer durmiendo.


Pero sigo aquí. Sigo vivo y llorando por tí. Sigo pensando en tí. Sigo a tu lado, pero como amigo, solo eso. Y te escucho y te consuelo, de tus penas, de tus recuerdos. Como diría Neruda: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche"; pero, no, ya no siento mi cuerpo. Peresco.