viernes 19 de septiembre de 2008

Lo único que no perdi, fue la falta de mi libertad...


Cuando el río suena, las palomas alzan vuelo. Cuando entonas esas dos bellas palabras, las palomas, como coro de ángeles, inician un cántico nuevo. Tus ojos, ya canzados de tanto esperar, me encuentran frente a tí. Dos brillantes, dos dijes, un par de estrellas: bellas como el cielo, lejanas como tu amor. Firme, ansiosa, bella, hermosa, reposando frente a mí.


Quiero abrazarte, deseo llorar; llorar por mi, por ti, por tu soledad. Ven a mí, descanza, ya no esperes más que la aurora no vendra. Disfrutemos de la noche, corramos al mar. Mas no, no puedo. Aléjate, anda, no vuelvas, que mis cadenas son mas pesadas que tus penas.

1 comentarios:

negro dijo...

Realmente te felicito por tu gran cualidad de escritor