Recuerdo, que de pequeño, eran incomparables e inigualables mis ansias por visitar un circo: entrar a una carpa enorme, que pensaba que era como una pequeña casa donde se alojaba la alegría y un mundo mágico, ver las luces a montones, a personas realizando proesas que me alentaban a imitarlas y llenaban mi espíritu por dentro. Además, ver muchos animales que yo nunca había visto más que en la televisión. Reirme con los payasos, y romperme la cabeza pensando en como realizaban sus actos los magos. Creer que debajo de ese toldo que nos protegía del frío y daba un ambiente acogedor, era el lugar más dichoso de la tierra, un lugar donde la tristeza no existe, donde todos somos iguales, y a todos se nos quiere.
Pero, ahora, el globo de ilusión y alegría que había ido inflando durante mi niñez se reventó. Y era de esperarse en una persona que, por lo menos, puede discernir entre lo que está bien y está mal. No espero ensalzarme, pero creo que maltratar a unos animales durante años por solo unos minutos de diversión no vale la pena.
Imagínate a tí dentro de una jaula, cuyos barrotes hieren tus brazos, tus piernas, tu torax, tu cara, porque ya no queda espacio para más que el dolor. Que te golpeen cada vez que sueñas con volver a tu casa, con tus familia y costumbres. Estar cautivo a una rutina de la cuál, el único beneficio, es una árida celda como hogar, y unos cuantos alimentos podridos; claro está, que en el paquete también incluye una docena de golpes por tres veces al día, esto dependiendo de las circunstancias. Así mismo, que seas humillado ante personas que pagan para burlarse de tí. Arriesgar tu vida en actos que no son más heróicos que suicidas. Simplemente, ser demigrado de nuevo a la esclavitud.
Lo peor de esta situación, es que nunca se puede cambiar el pensamiento de las personas conservadorasque aún creen que los animales son solo un objeto de nuestra posesión, que pueden ser usados como se nos dé la gana, y que está bien que sean maltratados. Pero desde acá, primero, llamo a su reflexión; piensen un poco, ya que nosotros también somo animales, y ellos nuestros hermanos. Y, segundo, si no aceptan mi invocación, los reprimo fuertemente y espero que sientan acidez al leer esta parte de mi blog.
Para terminar, espero, como siempre, que todo no quede solo en palabras dichas o escritas. Espero que se tome una conciencia sobre esto y se haga algo más de lo que ya se está haciendo.



1 comentarios:
Estoy completamente de acuerdo contigo, hasta los animales tienen derecho a ser libres, es inhumano sacarlos de su habitat y traerlos a tierras extrañas para tenerlos encadenados, sufriendo y padeciendo hasta morir.
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