
Esta semana se cumplen cinco años de la entrega del Informe Final de la CVR. En este contexto, es menester mencionar a la religiosidad que tenían los pueblos más afectados por PCP-SL como un motivo importante de los responsables. Así mismo, para crear dentro de la conciencia propuesta por la CVR un espació a la importancia que tiene el respeto y conocimiento de estas religiosidades que conviven en nuestro país.
La religiosidad en los poblados de la sierra del Perú, vivían un sincretismo religioso de sus creencias andinas con las propuestas por el cristianismo (aquí cabe resaltar que los más influyentes en esta zona eran los católicos y evangelistas). Por este motivo demográfico, SL ve a la religiosidad de los pobladores como un fundamento más a su proyecto de cambio político, social y económico por medio de la violencia, influenciado por el maoísmo y el comunismo.
Abimael Guzmán reconoce en la llamada “Entrevista del siglo” que “el pueblo tiene religiosidad… esa religiosidad la respetamos, dice, como un problema de libertad de conciencia religiosa”. Esto esta fundamentado por la consigna religiosa maoísta de romper toda dependencia del exterior y obligar al pueblo a vivir de sus propios medios. Con esto, se entiende que SL veía a la religiosidad como un obstáculo para que el pueblo pueda sobreponerse a “el viejo estado”. Considerando las actitudes de violencia que dirigió hasta su captura (12 de setiembre de 1992), no es imposible imaginar que recurriera a los asesinatos para erradicar a ciertas personas y grupo de personas claves; las cuáles, eran influencia directa y soporte de la estabilidad de los grupos religiosos. En efecto, en 1981 provocó una explosión en el Convento de las Carmelitas de clausura en Ayacucho; lo cuál, trajo como consecuencia el fuerte rechazo por parte de la población; evidenciando así la antes mencionada influencia.
En esta misma entrevista que dio a “El diario”, evidencia su segundo motivo. A la iglesia la considera como una institución enemiga y “de inmenso poder”. El PCP-SL sabe que la iglesia es una de las instituciones más presentes en todo el territorio peruano, lo que iría en contra de sus planes de controlar el territorio que ellos no controlaban mediante atentados, amenazas y asesinatos. A esto, se le aumenta el papel de acompañamiento y protección a los afectados por la violencia. Esto explica los actos cometidos como colocar dinamitas en la catedral de de Trujillo (marzo de 1989), las amenazas a la Prelatura de Ayaviri, el asesinato del párroco de la localidad de Huaripampa, Jauja, Junín, Teodoro Santos Mejía (junio de 1989), atentado en Chulucanas contra el Centro Betania, taller de costura de Villa Nazareth, perteneciente a la diócesis (enero de 1992), entre otros.
En conclusión, para PCP-SL, la religiosidad influenciada y respaldada por la iglesia, así como esta misma, era un problema a eliminar; como ellos decían: era el “postre”. Por esto, cabe resaltar la valentía que tuvieron, ante la violencia y una cosmovisión distinta que ve a los hechos como consecuencia de los actos cometidos, al no prescindir de sus creencias por elegir el camino “más fácil”.
La religiosidad en los poblados de la sierra del Perú, vivían un sincretismo religioso de sus creencias andinas con las propuestas por el cristianismo (aquí cabe resaltar que los más influyentes en esta zona eran los católicos y evangelistas). Por este motivo demográfico, SL ve a la religiosidad de los pobladores como un fundamento más a su proyecto de cambio político, social y económico por medio de la violencia, influenciado por el maoísmo y el comunismo.
Abimael Guzmán reconoce en la llamada “Entrevista del siglo” que “el pueblo tiene religiosidad… esa religiosidad la respetamos, dice, como un problema de libertad de conciencia religiosa”. Esto esta fundamentado por la consigna religiosa maoísta de romper toda dependencia del exterior y obligar al pueblo a vivir de sus propios medios. Con esto, se entiende que SL veía a la religiosidad como un obstáculo para que el pueblo pueda sobreponerse a “el viejo estado”. Considerando las actitudes de violencia que dirigió hasta su captura (12 de setiembre de 1992), no es imposible imaginar que recurriera a los asesinatos para erradicar a ciertas personas y grupo de personas claves; las cuáles, eran influencia directa y soporte de la estabilidad de los grupos religiosos. En efecto, en 1981 provocó una explosión en el Convento de las Carmelitas de clausura en Ayacucho; lo cuál, trajo como consecuencia el fuerte rechazo por parte de la población; evidenciando así la antes mencionada influencia.
En esta misma entrevista que dio a “El diario”, evidencia su segundo motivo. A la iglesia la considera como una institución enemiga y “de inmenso poder”. El PCP-SL sabe que la iglesia es una de las instituciones más presentes en todo el territorio peruano, lo que iría en contra de sus planes de controlar el territorio que ellos no controlaban mediante atentados, amenazas y asesinatos. A esto, se le aumenta el papel de acompañamiento y protección a los afectados por la violencia. Esto explica los actos cometidos como colocar dinamitas en la catedral de de Trujillo (marzo de 1989), las amenazas a la Prelatura de Ayaviri, el asesinato del párroco de la localidad de Huaripampa, Jauja, Junín, Teodoro Santos Mejía (junio de 1989), atentado en Chulucanas contra el Centro Betania, taller de costura de Villa Nazareth, perteneciente a la diócesis (enero de 1992), entre otros.
En conclusión, para PCP-SL, la religiosidad influenciada y respaldada por la iglesia, así como esta misma, era un problema a eliminar; como ellos decían: era el “postre”. Por esto, cabe resaltar la valentía que tuvieron, ante la violencia y una cosmovisión distinta que ve a los hechos como consecuencia de los actos cometidos, al no prescindir de sus creencias por elegir el camino “más fácil”.



2 comentarios:
Errrrrrrrrrrrrrrrrrrrny
nunca jugamos gb
T________T
El poder de la iglesia asusta y sobretodo para los grupos que tienen como doctrina la violencia, es por ese motivo que no solo en el Perú sino a nivel mundial son muchos representantes de la iglesi víctimas de atentados.
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