viernes 3 de julio de 2009

La novia no se ha vestido de blanco

Es como cuándo te dicen: Es que me cuesta mucho. Y es cierto, se le nota a primera vista. Todos los días la misma cantaleta y nada. Más bien, deberíamos dejarla como está y preocuparnos por otras cosas. Era tu hermano, ¿verdad?; no lo reconocí. Pero si eso me dijo: Esta vez no voy a volver a hacerlo, pero es que me cuesta mucho todo esto. Es lo mismo que te decía de la amiga Roberta. Ella siempre fue de las mejores, ahora miralá: esta de aquí para allá como colibrí en un jardín. Ni creas que voy seguirle el juego. Ya estuvo bien algun tiempo pero hasta aquí es mucho. ¿No vez que nunca cambia? Es lo mismo siempre y siempre lo será así. Es un caso perdido. ¿Por qué esa cara? Esta bien. Pero no puedes negar que le entra por una y le sale por la otra. Bueno, bueno. ¿Ya es hora? A, por fin. Pense que ya era el momento. ¿Qué más puedo hacer? Seguir ahí: incando e incando. Es que no hay otra o, para parafrasearla un poco, es que le cuesta mucho. Sí, sí; ya sé que eso también viene de casa. Pero ahí todos son iguales: el hermano, la hermana, la mamá y el papá. No, el papá ya se fue. Ni idea, pero siempre es así. Reina de las noches, pobre mendiga que nunca sabrán que se parecen y puedan intercambiar roles. Ya me dio ganas. Si, yo también lo espero con ansias. Como te decía, le hable hasta tarde y no hizo nada. Más bien, hoy salió y no creo que vuelva temprano. ¿A donde más puede salir? Claro y con la enamorada del otro. Sí, han tenido algunos problemas. Sobretodo que él no es de esas cosas y peor aún si ella lo hace. Se sentirá desconsolado o que no es lo que se imaginaba. Siempre es así y así será. Espero que ya. Vallamos a ver.

lunes 29 de junio de 2009

Cultura Nacional


Iba por la javier prado. Eran las 8 de la noche aproximadamente. "Baja en la de lima", dice alguíen desde el fondo de un micro repleto de personas y luces cálidas que alumbran al compás de una salsa que añora esas épocas de Hector Lavoe o la Fania.

Entonces, como si de una guerra mitológica se tratara, los colosales monstruos de hierro se amenazan ferosmente. Acercan sus garras tan cerca como para intimidarlo pero no tanto como para causarle algun daño. "Cabezea cabezea". Cada uno mide a su adversario y en el momento en que dislumbra una distracción de su enemigo, se interpone en el ataque y avanze. A cada momento llegan más combatientes y la pelea parece que se alargará mientras la oscuridad los cubra con su manto.

Mientras tanto, una señora con su paciencia casi agotada, grita inclemente que avance pues señor. El cobrador escucha con indiferencia y sigue llamando pasajeros que más parecen sombras en que cumplen un castigo como en el primer círculo del infierno en forma de cono invertido de Dante: vivir sin esperanza.

El clamor ahora es más grande y se confunde con el sonido imperante que nace cada vez que el conductor apreta un botón que pasa desapercibido al lado de una radio que pobremente emite algun sonido. En un primer plano, espera una calavera cansada de tanto ser movida de un lado al otro durante toda la jornada. Un cuello sudoroso apretado por una camisa azul, un paquete de boletos azules pequeños colgando del espejo retrovisor y un golpe en el carro que indica que sube sube, un pasajero.


domingo 21 de junio de 2009

Epopeya de una semilla en el desierto

Desde pequeño, mi vida a estado ligada a reclamos, protestas, indiganciones y regocijos ante asuntos ligados a la defensa de los derechos humanos, la verdad y la justicia; siendo un país que ha vivido conmociones tan fuertes con respecto a estos temas, y no muy lejanos a nuestro tiempo actual.

Desde pequeño (nacido en la década de los 90s), he sido afectado por las formas de gobernar, las decisiones tomadas por un gobierno autoritario, y la infinidad de hechos (desapariciones forzosas, autogolpe, amenazas, etc) que a fin de cuentas, sumergió a mi familia en una situación crítica económica. Esto último, causado por una serie de echos que se desarrollaron gracias al gobierno (¿?) que regía en esos años; hechos que no pienso poner abiertamente, pero si alguien tiene curiosidad, que pregunte y le responderé.

Las opiniones son diferentes cuando nos toca vivir las diferentes caras de una misma moneda, grande, gorda y fea. Por eso no condeno, no juzgo ni discrimino. Pero, de todo esto (y referente al día del padre) quería reflexionar un poco.

Quizás, una familia un poco distancia: padres que trabajan, llegan tarde e hijos que paran en la casa. Una familia donde las preocupaciones no eran más que superficiales y poco comprometidas por el desarrollo de la relación en familia. Hace poco, alguien me dijo que <>, y tiene razón.

En este caso, recién nos convertimos en una selección cuando los problemas aumentaron. Recuerdo un post anterior a este, en que un pequeño personaje busca el amor y solo veía tristeza y escombros. Pero ahora, después de haber vivido esos años tan críticos, puedo rescatar que nos unímos, que fuimos uno, que ante las adversidades nos comportamos como un equipo de fútbol donde todos defendíamos como uno solo esperando el momento preciso para meter el gol del empate y buscar voltear el partido.

Pues sí, me convensó de que cada cosa mala tiene subliminalmente algo bueno para nuestras vidas. El fracaso no es malo, nos permite aprender de nuestros errores y regresar con más fuerzas y mejor preparados. Es cuestión de cada uno, aprender a surgir cuando tocamos fondo, lograr se humildes y pedir ayuda, y confiar en nosotros mismo como seres capaces de infinidad de cosas, donde la derrota no es una constante y los deseos de seguir son infinitos.

Y para no dejar pasar de lado el día del padre, les pongo una canción que particularmente me remece. En honor de los padres abnegados que tenemos al lado, y en memoria de los que ya nos dejaron fisicamente, pero siguen presentes:


miércoles 17 de junio de 2009

Un hombre lobo en parís

Y tenían unos objetos diminutos, de forma circular. Eran brillantes, y por lo que sé, llegaban a matar por obtenerlos. Al menos yo, no le veía tanta importancia. Aunque, para ellos, les era de gran importancia. Los daban a cambio de diferentes que cosas, como alimento u objetos realmente innecesarios. En mi tierra, las cosas se comparten entre todos. Estos humanos me recuerdan a los personajes que aparecían en los cuentos que me relataba mi madre, llenos de envidia y egocentrismo.

martes 16 de junio de 2009

Calor Nacional

Esta época del año me recuerda a Navidad: sucede una vez al año y nos empeñamos en regalar. Me refiero a esta época del año en que las chalinas abundan en los cuellos limeños y en las calles afloran los puestos ambulatorios de emoliente caliente. ¿Qué se regala? Frazadas. Antes que comiensen las protestas, justificables y acertadas, en contra de lo que acabo de escribir dejenme explicarme.


Como todos (y porque es sumamente necesario) estoy tratando de ayudar a mis hermanos del sur: dentro de mi colegio, con un conjunto de amigos (alumnos, exalumnos y profesores) estamos haciendo una campaña para recolectar vestimenta y comida no perecible para ellos, resaltando que debe evitarse ropa de color negro, porque sus creencias relacionan este color con la muerte; por lo cuál, no lo recibirían.


En estos momentos, mientras en la gris ciudad de Lima nos preocupamos por si mi amigo es o no sospechoso de gripe porcina, como Pizango es aceptado en Nicaragua o alguna de las particularidades del día diario, la helada devora lentamente las vidas de niños, mujeres y hombres en estas zonas. Y esto pasa todos los años. Esto último es a lo que me refería: todos los años pasa la misma historia, muertos por la helada, conmosión nacional, campañas contra el friaje, concentración en el estadio nacional, olvido. Todos los años la misma historia.


¿Qué hacer? ¿Enviar más frazadas? Si, porque lo necesitan ahora ¿Aumentar una frazada anual en el presupuesto familiar? Aparentemente si, hasta que no se logre solucionar este problema de raíz. Si mal no recuerdo, si no es así haganmelo saber, el presidente propusó atacar este problema. Pero, es cierto, no es solo de él; es un problema de todos. Quizás con iniciativas más grandes, usando nuestros derechos de participación ciudadana, podramos lograr algo. Dejar de criticar y actuar (asunto que personalmente estoy combatiendo para lograrlo), es hora de cambios, pero YA. ¿Alguna idea?

lunes 15 de junio de 2009

La caja negra

De la antología de cuentos "La palabra del mudo" del excélso escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, considerado uno de los mejores cuentistas de la literatura latinoamericana y representante distinguido del Realismo Mágico y la Generación del 50s, me causa gran curiosidad el cuento titulado "Papeles Pintados".

Este cuento narra como el protagonista de la obra descubre, lidia y termina por aceptar una particular y excéntrica obsesión del personaje de Carmen por arrancar y coleccionar los afiches de turismo que se encuentran adheridos en las paredes de toda la ciudad de París.

Con la ayuda del monólogo interior, característica infaltable de los escritos de James Joyce, pretendo que se desenvuelva un personaje tan complejo psicológicamente como lo es Carmen, dentro de un cuarto oscuro y con uno de sus tan queridos afiches delante suyo.

Espero que les guste y algunos comentarios.


Verde. Largo y ancho. Totalmente verde. No más que unos cuantos rezagos de algún otro color primario, o quizás desgastes por el tiempo. De cualquier forma, verde; y una curva tímidamente trazada que la separa del gris del cielo.


Una, dos y tres. Mi número favorito. Éramos tres hermanas: Suley, Viviana y yo. Como siempre, por ser la hermana del medio, era prisionera de las burlas de ellas dos. Pero eso solo los lunes, supongo que el comienzo de la semana daba pie a que ellas conspirarán una venganza contra la organización temporal y laboral de las actividades educativas, que por alguna razón, era representada por mi persona. Los demás días eran viajes interminables a mundos donde los piratas enamoraban princesas del linaje inglés, donde luchadores griegos iban en busca de esfinges aladas, y príncipes de capa azul venían ante nuestros gritos desesperados de socorro. Y es que solo tenía seis años, y nunca tuve un padre. Vivíamos las tres solas con la mamá Anastasia.


Solamente tres nubes en el firmamento pintado de gris. Tres nubes ligeras, pequeñas y casi desapercibidas. Pobres pequeñas, que solo tenían que estudiar y preocuparse por hacer las tareas, ¡existiendo un mundo tan maravilloso afuera! Quizás con alguien que me este esperando…


Nunca supe lo que es viajar, lo que es subirse a un barco o a un avión. Nunca supe cómo se siente ser amado. Yo amo a mis afiches y ellos a mí. Quiero pensar que es suficiente.


Solo me he enamorado tres veces, aunque tiendo a contarles a las personas diversas historias de amores furtivos, quizás por querer parecer más interesante, o porque me gusta pensar por un momento que en realidad sucedieron. El primero fue mi profesor de historia. Aunque, más bien, me enamore de lo que contaba. Relataba épocas increíbles, de las cuáles hubiera dado lo que sea por ser parte de ellas. De poder ser una princesa, un idílica guerrera o una musa traicionera.


Quedaría bien al lado del afiche de los molinos de Holanda, o quizás junto a la cúpula de San Pedro. Cuantos afiches…pero, ¿qué representan? Los vengo coleccionando desde ya hace mucho y ¡Ay, cómo no recordar mi primer afiche! Lo puse al lado de mi espejo, en donde tenía apuntado el teléfono de Gabriel. A él lo amé tanto, pero me hizo tanto daño. Solo conversaba con el por teléfono, cada vez contestaba con la misma frase:

- Oficina de agencia de viajes ¿en que lo puedo atender?

- Extrañaba tu voz Gabriel, siendo tan solo fue ayer cuando…

- ¿perdón? ¿Qué desea?

- Gabriel, amor mío, ¿No me reconoces?

- …


Pobre árbol. Está tan solo y sin poder moverse. Extraño tanto a la mamá Anastasia, a mis hermanas. Anhelo poder volar, ser libre e ir a donde mi libertad me lleve. Deseo salir de este cuarto que lo he llenado de papeles, deseo conocer estos tantos lugares en persona, poder sentirme mujer, poder amar, besar ¡Carajo! Soy un desastre. Soy una mujer difícil, por eso no tengo amigos.


Noctámbula empedernida. Debería buscar un trabajo estable. Lo único que me mantiene con fuerzas para regresar a casa con vida es la necesidad de ver mis afiches y, con suerte, pegar nuevos ejemplares. Puros papeles pintados. Mi vida reducida a un papel. El amor reducido a un cuento y una pradera a un rectángulo. Debería buscar un trabajo, ya no hay mantequilla en la nevera.


Creo que Suley está en Alemania. Viajó luego de tener una relación con el hijo del ministro de educación por casi dos meses. Viviana, en alguna parte de Sudamérica. Y yo recibiendo abrigos y vendiendo cigarrillos. ¡Qué vida! Pero que me queda. Tengo sueño.


Verde. A veces todo esto me aburre. La muerte es una opción. Lo arrancaré y lo pondré cerca de la puerta. Ya es tarde.


viernes 12 de junio de 2009

¿Factura o boleta?


Hoy en la mañana sali a sacar mi DNI por tener (con casi un mes de cumplidos) 17 años. Dejar de lado mi antiguo DNI color caqui que en realidad no me servía para mucho; solo, quizás, para sacar mi seguro médico.


Después de esperar algunos (varios) minutos, lo que es habitual de nuestra linda, excesiva y bien perfeccionada burocracia (justo se me viene una frase a la mente de cual autor no recuerdo pero dice algo así: la civilización no suprime la barbarie; la perfecciona. Analisese la frase y reinsertese en el contexto de lo que escribo), mi papá me invitó a tomar un jugo en uno de los mercados con nombres grandes, baños a s/0.50, recién pintado y, porque no decirlo, bonito.


Un "especial" a cuatro soles (en algunos lugares lo encuentro a tres cincuenta) y mi papá sacando el sencillo de un viejo monedero de cuerina. En este momento me puse a pensar: ¿por qué, en toda mi vida que he tomado jugos en diferentes lugares, no ha recibido mi papa, mi mamá, mi hermano o yo una boleta por la compra?.


Las boletas en sí, sino me equivoco, sirven para ejercer (si es necesario) tu derecho a la Reparación, puesto que TODOS los productos tienen una garantía de tres meses (aunque usted no lo crea).


Según el decreto de ley Nº 25632:



Artículo 1°.- Están obligados a emitir comprobantes de pago todas las personas que transfieran bienes, en propiedad o en uso, o presten servicios de cualquier naturaleza. Esta obligación rige aún cuando la transferencia o prestación no se encuentre afecta a tributos.


En las operaciones con los consumidores finales cuyo monto final no exceda en Un Nuevo Sol (S/. 1.00), la obligación de emitir comprobante de pago es facultativa, pero si el consumidor lo exige deberá entregársele el comprobante. La Superintendencia Nacional de Administración Tributaria -SUNAT- podrá reajustar el monto antes señalado y establecer las normas administrativas y de control respecto a esas operaciones.


La SUNAT podrá disponer que sea el comprador, usuario o intermediario quien emita el comprobante de pago cuando las modalidades de mercado y razones de fiscalización lo justifiquen.
Artículo 2°.- Se considera comprobante de pago, todo documento que acredite la transferencia de bienes, entrega en uso o prestación de servicios, calificado como tal por la Superintendencia Nacional de Administración Tributaria –SUNAT.


La tasa de un nuevo sol, me parece, que ha sido cambiada a las de cinco soles. Aún así, la boleta sirve para la recaudación de impuestos. Si no hay boleta, no hay dinero de donde el Estado pueda hacer obras públicas, mejorar las escuelas públicas, establecimientos de salud, etc. Perdón, si hay de donde: de la gran cantidad de dinero por impuestos que muy pocos pagan en el Perú.


¿Por donde comenzar? Creo que con una revolución: EDUCANDO. Desde cosas diminutas como cruzar cuando esta en verde para los autos. ¿Quién lo ha echo aunque sea una vez? Yo ya levante la mano.


Escuche hace tiempo a un amigo, que como yo, quiere cambiar todo el mundo: irrumpir en los sistemas opresivos que dominan sociedades, la imposición del amor por encima del temor, la preocupación por el calentamiento global, entre otras cosas. Pero ¿como hacer todo esto si no comenzamos por nosotros mismo y cosas que vemos todos los días? Es hora de un cambio, y yo de hacer mis tareas.