8:20 a.m.
Una silla lúgubre, de un color verde nauseabundo que se va descascarando poco a poco con el paso del tiempo. Los pies apoyados en un escritorio de metal. Este combina con el ambiente que se asemeja a un pantano. Escritorios que contienen, en su interior, papeles arrinconados y apilados uno tras otro. Unos de segunda importancia en caso de incendio; Pablo se pregunta cuáles seran los de primera importancia, si las personas o la computadora de pantalla grande; el cuál, cuenta con un protector que se aferra desesperadamente de sus dos esquinas superiores. Cerca a una esquina de uno de los cuatro muros de ese cuarto verde, en el cuál la luz cambia de color al pasar por unas persianas de los años cincuenta, que seguro nunca las han cambiado, pero da un efecto más tétrico al cuarto donde esperaba, hay un cable que reposa en el suelo; encima de él, como evidencia de un crimen, un agujero se asoma timidamente, con unas cuantas telarañas minúsculas y dejando sin internet ese pequeño salón del cuartel del ejército en Pueblo Libre.
Si te mandan, nos mandamos; porque, aquí quien manda es el dinero. Fue la respuesta exacta; la cuál, no solo respondió a la incertidumbre de ser mandado a la guerra en un futuro incierto por parte de Pablo, sino, a la realidad en que se manejaba ese pequeño país de la lejana sudamerica. Aún no habían pasado los tres meses en que los trámites son gratis, así que Pablo aprovechaba en realizarlos de una vez. Se había despertado de buena gana y con el pie derecho, erauna mañana lluviosa pero el ánimo no bajaba. A la puerta del cuartel, una señora aconsejaba sobre como tratar la vida militar. ¿Omiso? Y ¿cuál es el problema de ser omiso?. Pues hijo, eres omiso; omiso pues, nada bueno.
Dentro, una señora cincuentona, un pantalon de seda rojo ajustado a la cadera, un peinado que intentaba incrementar la sombra de un cuerpo que no pasaba del metro sesenta. ¿Qué haríamos si los chilenos estuvieran adentro? Si, señor. Me dio mucho miedo. A ver hijo, ¿de cuánto son tus tabas?. Ok, ¿cuánto mides maso menos? Una firma aquí; sí, aquí en el punto. Solo tengo lapicero azul, disculpe.
Sentado en un cuarto lúgubre, con un matiz verde y un señor que recortaba una foto que era tamaño carnet y, en la cúal, Pablo salía desaliñado. La goma no era suficiente, así que le aumentaba un poco más el general Martinez. Desde ese momento, Pablo ya era parte de la Reserva.
jueves 30 de julio de 2009
viernes 17 de julio de 2009
Usted tiene la palabra
No recuerdo de que programa radial o de televisión es esta frase, la del título; pero me parece adecuada para lo siguiente. Hace un tiempo en el blog *La quinta palabra!*, Fernando escribió un artículo muy interesante. Pueden leerlo (que sería lo mejor), pero resumiendolo toca un tema muy interesante que es la violencia fundada en la religión. Sin entrar en particularidades, me parece interesante el tema para discutir o hablar sobre él, como lo venimos haciendo Fernando y quien les escribe.
¿Por que no hacer esto más dinámico? Asi que como bien dice: "usted tiene la palabra". Si hay alguien que se pasa por este blog pues anímese a dar su comentario y hacer esto algo más interesante. O al menos, sera un lugar para seguir discutiendo con Fernando.
P.D: Para que esto no se valla por las ramas (si es que se da la cantidad suficiente de participantes en primer lugar, desde luego) quizás sirvan estas preguntas:
- ¿Es la religión argumento suficiente para justificar actos de violencia?
- ¿Son las mayorías en cada grupo religioso los que comenten estos actos, o en su contrario, la minoría?
- ¿Qué deberíamos hacer al respecto, considerándonos nosotros defensores de los DD.HH?
Que comienze y sin golpes bajos.
jueves 16 de julio de 2009
En el mundo en que yo vivo, siempre hay cuatro esquinas
Seamos sinceros. ¿Quién no ha sido castigado con una semana sin salir de su casa? Y ¿quién no ha echo caso omiso a este mandato y nos hemos dado nuestras "escapaditas"? Pues bien, creo que la mayoría ya tiene una sonrisa en la cara. Pero, cambia un poco las cosa cuando por ley no te esta permitido salir de tu casa.
Pues, parece, que a Alberto Quimper le entraron las añoranzas de aquellos años mozos de los 50s en que era un adolescente quinceañero. Fue encontrado en pijama y en la calle a pesar de estar bajo arresto domiciliario. Así lo cuenta La República:
A las 15:24 hrs. , La República sorprendió a Quimper saliendo de su casa. Horas antes, 14: 45 hrs., un equipo de Inspectoría PNP había visitado su domicilio para verificar las condiciones de su arresto. Luego que los inspectoress se retiraron, hizo lo mismo el único policía que lo vigila. Fue entonces cuando Quimper salió a la calle, miró a todos lados y, al vernos, ingresó rápidamente a su domicilio.
Al enterarse de que había sido fotografiado dio una serie de absurdas explicaciones al juez, argumentando que salió a pedir permiso a sus custodios porque tenia cólicos renales y quería ir a una clínica. Sin embargo no estaba solo. En la casa estaba su esposa y una empleada
Además - no me sorprende- a través de uno de sus vigilantes, intentó sobornar a Marco del Río, fotógrafo de La República.
Estas noticias dan ganas de un buen plato de conchas y un poco de salsa.
miércoles 15 de julio de 2009
Maladasia
Son las 11:57 según la computadora; son las 11:57 según mi celular; son las 11:57 según la radio. Supongo que debe ser esa hora. Ha diso una mañana tranquila. En las calles no se siente ningún movimiento. Unos pocos carros pasan por la avenida, unos hacia el este otros al contrario. Son ya 11:59.
Un pequeño humo sube en frente mío. Forma imagenes diferentes, retorcidas, con aroma a delicia y a la vez amargo. Vuelve a subir otro humo de frente. Este segundo es más antropomorfo. Delinia una suave cintura, una pequeña curva que asemeja a un rostro. Cabello largo y recuerdo que no fumo. Mejor busco algo que hacer. Ya son 12:01.
Quizás este atrasado. No lo sé. En la mesa un pan, una taza y unas colillas. No son mías. El cielo es gris a pesar de que ayer hubo sol. Hoy es 15 y hace dos días 13, debía ser diferente; pero, parece que ahora es igual que los demás 364. Un libro que dice Enciclopedia me mira desde el mostrador. Otro día lo reviso.
Me he sentido un poco raro estos días. Esta enfermedad me mantiene encerrado entre estas 40 paredes que conforman mi casa. Es ya casi imposible divertirse entre tanto silencio. Me he quedado solo.
Son las 12:06 y no tengo nada que hacer. Solo veo las noticias y reposo. Reposo y ver el cielo. El cielo sigue gris y mi cama fría. Me doy cuenta que vuelve a subir un hilo de humo entre mis ojos. No me hace bien, al menos esta semana. Hace dos días entre para no salir. Por las noches el calor me invade, deliro. No puedo comer nada, las naúseas no me dejan dormir. Ya me harte.
12:11. Si tienen un compás rítmico. Llega a ser hasta interesante. Tic tac. Otra vez el dolor de cabeza. Tic Tac. La noche anterior pude dormir aunque sea un poco más. Tic Tac. Aunque, tic tac, creo que es hora, tic tac, de mi pastilla. Otra vez, tica tac, el zumbido en mi cabeza. Tic tac, Ya es casi, tic tac, insoportable.
12:15.
Un pequeño humo sube en frente mío. Forma imagenes diferentes, retorcidas, con aroma a delicia y a la vez amargo. Vuelve a subir otro humo de frente. Este segundo es más antropomorfo. Delinia una suave cintura, una pequeña curva que asemeja a un rostro. Cabello largo y recuerdo que no fumo. Mejor busco algo que hacer. Ya son 12:01.
Quizás este atrasado. No lo sé. En la mesa un pan, una taza y unas colillas. No son mías. El cielo es gris a pesar de que ayer hubo sol. Hoy es 15 y hace dos días 13, debía ser diferente; pero, parece que ahora es igual que los demás 364. Un libro que dice Enciclopedia me mira desde el mostrador. Otro día lo reviso.
Me he sentido un poco raro estos días. Esta enfermedad me mantiene encerrado entre estas 40 paredes que conforman mi casa. Es ya casi imposible divertirse entre tanto silencio. Me he quedado solo.
Son las 12:06 y no tengo nada que hacer. Solo veo las noticias y reposo. Reposo y ver el cielo. El cielo sigue gris y mi cama fría. Me doy cuenta que vuelve a subir un hilo de humo entre mis ojos. No me hace bien, al menos esta semana. Hace dos días entre para no salir. Por las noches el calor me invade, deliro. No puedo comer nada, las naúseas no me dejan dormir. Ya me harte.
12:11. Si tienen un compás rítmico. Llega a ser hasta interesante. Tic tac. Otra vez el dolor de cabeza. Tic Tac. La noche anterior pude dormir aunque sea un poco más. Tic Tac. Aunque, tic tac, creo que es hora, tic tac, de mi pastilla. Otra vez, tica tac, el zumbido en mi cabeza. Tic tac, Ya es casi, tic tac, insoportable.
12:15.
viernes 3 de julio de 2009
La novia no se ha vestido de blanco
Es como cuándo te dicen: Es que me cuesta mucho. Y es cierto, se le nota a primera vista. Todos los días la misma cantaleta y nada. Más bien, deberíamos dejarla como está y preocuparnos por otras cosas. Era tu hermano, ¿verdad?; no lo reconocí. Pero si eso me dijo: Esta vez no voy a volver a hacerlo, pero es que me cuesta mucho todo esto. Es lo mismo que te decía de la amiga Roberta. Ella siempre fue de las mejores, ahora miralá: esta de aquí para allá como colibrí en un jardín. Ni creas que voy seguirle el juego. Ya estuvo bien algun tiempo pero hasta aquí es mucho. ¿No vez que nunca cambia? Es lo mismo siempre y siempre lo será así. Es un caso perdido. ¿Por qué esa cara? Esta bien. Pero no puedes negar que le entra por una y le sale por la otra. Bueno, bueno. ¿Ya es hora? A, por fin. Pense que ya era el momento. ¿Qué más puedo hacer? Seguir ahí: incando e incando. Es que no hay otra o, para parafrasearla un poco, es que le cuesta mucho. Sí, sí; ya sé que eso también viene de casa. Pero ahí todos son iguales: el hermano, la hermana, la mamá y el papá. No, el papá ya se fue. Ni idea, pero siempre es así. Reina de las noches, pobre mendiga que nunca sabrán que se parecen y puedan intercambiar roles. Ya me dio ganas. Si, yo también lo espero con ansias. Como te decía, le hable hasta tarde y no hizo nada. Más bien, hoy salió y no creo que vuelva temprano. ¿A donde más puede salir? Claro y con la enamorada del otro. Sí, han tenido algunos problemas. Sobretodo que él no es de esas cosas y peor aún si ella lo hace. Se sentirá desconsolado o que no es lo que se imaginaba. Siempre es así y así será. Espero que ya. Vallamos a ver.
lunes 29 de junio de 2009
Cultura Nacional
Iba por la javier prado. Eran las 8 de la noche aproximadamente. "Baja en la de lima", dice alguíen desde el fondo de un micro repleto de personas y luces cálidas que alumbran al compás de una salsa que añora esas épocas de Hector Lavoe o la Fania.
Entonces, como si de una guerra mitológica se tratara, los colosales monstruos de hierro se amenazan ferosmente. Acercan sus garras tan cerca como para intimidarlo pero no tanto como para causarle algun daño. "Cabezea cabezea". Cada uno mide a su adversario y en el momento en que dislumbra una distracción de su enemigo, se interpone en el ataque y avanze. A cada momento llegan más combatientes y la pelea parece que se alargará mientras la oscuridad los cubra con su manto.
Mientras tanto, una señora con su paciencia casi agotada, grita inclemente que avance pues señor. El cobrador escucha con indiferencia y sigue llamando pasajeros que más parecen sombras en que cumplen un castigo como en el primer círculo del infierno en forma de cono invertido de Dante: vivir sin esperanza.
El clamor ahora es más grande y se confunde con el sonido imperante que nace cada vez que el conductor apreta un botón que pasa desapercibido al lado de una radio que pobremente emite algun sonido. En un primer plano, espera una calavera cansada de tanto ser movida de un lado al otro durante toda la jornada. Un cuello sudoroso apretado por una camisa azul, un paquete de boletos azules pequeños colgando del espejo retrovisor y un golpe en el carro que indica que sube sube, un pasajero.
domingo 21 de junio de 2009
Epopeya de una semilla en el desierto
Desde pequeño, mi vida a estado ligada a reclamos, protestas, indiganciones y regocijos ante asuntos ligados a la defensa de los derechos humanos, la verdad y la justicia; siendo un país que ha vivido conmociones tan fuertes con respecto a estos temas, y no muy lejanos a nuestro tiempo actual.
Desde pequeño (nacido en la década de los 90s), he sido afectado por las formas de gobernar, las decisiones tomadas por un gobierno autoritario, y la infinidad de hechos (desapariciones forzosas, autogolpe, amenazas, etc) que a fin de cuentas, sumergió a mi familia en una situación crítica económica. Esto último, causado por una serie de echos que se desarrollaron gracias al gobierno (¿?) que regía en esos años; hechos que no pienso poner abiertamente, pero si alguien tiene curiosidad, que pregunte y le responderé.
Las opiniones son diferentes cuando nos toca vivir las diferentes caras de una misma moneda, grande, gorda y fea. Por eso no condeno, no juzgo ni discrimino. Pero, de todo esto (y referente al día del padre) quería reflexionar un poco.
Quizás, una familia un poco distancia: padres que trabajan, llegan tarde e hijos que paran en la casa. Una familia donde las preocupaciones no eran más que superficiales y poco comprometidas por el desarrollo de la relación en familia. Hace poco, alguien me dijo que <>, y tiene razón.
En este caso, recién nos convertimos en una selección cuando los problemas aumentaron. Recuerdo un post anterior a este, en que un pequeño personaje busca el amor y solo veía tristeza y escombros. Pero ahora, después de haber vivido esos años tan críticos, puedo rescatar que nos unímos, que fuimos uno, que ante las adversidades nos comportamos como un equipo de fútbol donde todos defendíamos como uno solo esperando el momento preciso para meter el gol del empate y buscar voltear el partido.
Pues sí, me convensó de que cada cosa mala tiene subliminalmente algo bueno para nuestras vidas. El fracaso no es malo, nos permite aprender de nuestros errores y regresar con más fuerzas y mejor preparados. Es cuestión de cada uno, aprender a surgir cuando tocamos fondo, lograr se humildes y pedir ayuda, y confiar en nosotros mismo como seres capaces de infinidad de cosas, donde la derrota no es una constante y los deseos de seguir son infinitos.
Y para no dejar pasar de lado el día del padre, les pongo una canción que particularmente me remece. En honor de los padres abnegados que tenemos al lado, y en memoria de los que ya nos dejaron fisicamente, pero siguen presentes:
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